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Orar y batallar con Fe -parte 4

03 Abr

orar batallar fe

Cuando estoy en la iglesia, veo a las personas cuando extienden sus brazos hacia Dios casi como si esperaran abrazarlo físicamente, me trasmiten fe. La fe los limpió de la culpabilidad que los oprimía. Reemplazó el abatimiento con la esperanza. Los inyectó con nueva dirección y nuevo propósito. Les abrió el cielo. La fe es como agua fría que impregna sus almas sedientas. Sin embargo, la fe no siempre es tan fácil, aun para personas que la desean con desesperación. Algunas personas tienen hambre de seguridad espiritual, pero algo las detiene en experimentarla. Desean probar esa clase de libertad, pero los obstáculos bloquean su paso. Las objeciones los abruman. Las dudas los ridiculizan. Sus corazones quieren volar hacia Dios, pero el intelecto les mantiene bien atados.

Billy Graham, uno de los más grandes evangelistas de los 90, dijo: “Padre, aceptaré esto como tu Palabra… ¡por fe! Permitiré que mi fe pase más allá de mis preguntas y dudas intelectuales, y creeré que esto es tu Palabra inspirada”». Debemos cerciorarnos de que Fe es una reacción a la evidencia de la autorevelación de Dios en la naturaleza, las Escrituras y su Hijo resucitado. Si no tienes tal convicción, nada de lo que veas o escuches te dejará satisfecho.

Hoy quiero enseñar dos cosas relacionadas con la Fe: la oración y la batalla (de la cual habla Pablo en sus cartas). Sigue leyendo aquí.

            La oración con Fe

Jesús nos enseñó a orar, y el Padre Nuestro es una declaración entera de Fe, te invitos a que lo repitas consciente de ello, hazlo ahora. Son tres principios sobre orar, estos están cimentados con la esencia de la FE:

  1. La oración prioritaria: es la oración de fe para aceptar a Cristo. Se hace confesión pública, mientras que se cree en el corazón, de que Jesús es nuestro SEÑOR, de su obra en la cruz y de la vida reservada por obedecerle. El mismo Jesús cuando se le apareció a Pablo, le dijo en Hechos 26:18 “[…] por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados.” Antes de cualquier cosa, acepta la Salvación.
  2. La oración prepago: recuerda que cuando pides algo con fe, vendrá en camino, pero si pides conforme a la voluntad de Dios, es garantizado que ya viene en camino, es como un plan separe, pagas un porcentaje de lo que vale algo y ya es tuyo, pero se te entrega cuando termines la deuda. Los servicios prepagos son aquellos que pagas antes y luego consumes. Cree que ya lo tienes.    [Mar 11:24 Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán.]
  3. La oración poderosa: si vives íntegramente en el temor de Dios, eres considerado justo, y tu oración se considera poderosa y eficaz. Santiago 5:15: la oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento [Sgo 1:6].

La batalla de la Fe

Pedro escribió: Pelea la buena batalla de la fe, corre con perseverancia hasta llegar a la meta de la fe que es la salvación [1Ped1:9]. Nuestra batalla, literalmente es una lucha interna, entre seguir a Dios o entregarse al mundo. Una batalla épica entre dos naturalezas: la pecaminosa vs la del Espíritu, vida vs muerte, viejo hombre vs hombre renovado, nuestros deseos vs dominio propio. No es nunca caer, es mantenerse, levantarse todas las veces y seguir.

El autor de hebreos, nos dice el capítulo 12 verso 2: “Fijemos la mirada en Jesús [iniciador y perfeccionador de la fe], quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”. Pablo habla además de la carrera, la única que se corre con paciencia, no es de velocidad, es de permanencia. En su vejes este apóstol, le escribe a su hijo en la FE, Timoteo, algo que me impacta: He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, me he mantenido en la fe (2 Timoteo 4:7)

Pablo también afirma que al ser justificado por la fe gozaremos del don de la vida que viene de Dios (Rom 1:17). Retomemos el libro de Hebreos 10:38-39 “Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado. Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida”. Debemos seguir, permanecer. Dios te ha llevado hasta el lugar en el que hoy te encuentras, Él no ha terminado contigo, siempre completa lo que empezó. “El que comenzó la buena obra, la perfeccionará.” – Filipenses 1:6. Dios va a hacer contigo lo que él dijo que haría, a pesar de todo, incluso de ti mismo: “Porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.” – Génesis 28:15. Todo lo que se haga llamar “imposible” tiene que doblar rodillas delante de Dios y convertirse en posible.

Para recibir algo de parte de Dios, debo estar siempre a la expectativa. Declara: “Mantendré una actitud expectante, activa está mi FE. Veré la mano de Dios en mi vida. Cada paso que he dado, Dios lo dará conmigo”. El mensaje más sincero que he predicado no es que soy un hombre perfecto, sino que, por encima de todas mis imperfecciones y dificultades, estoy en pie porque la gracia de Dios me sostiene.

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Publicado por en 3 abril, 2014 en Guía de Vida

 

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