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Amena Charla

16 Nov

 

Un típico hombre se encuentra perdido, pero nada más y nada menos que ésta  sobre un globo aerostático a unos 30 cm del suelo, y además en una esquina de la ciudad. Al rato un transeúnte común, es interrumpido en su rutina del ir y venir por una sosegada voz de un sujeto extraño en globo inmenso:

-Perdón, amigo… oiga, usted, ¡sí, usted!, es que tengo una reunión importante en un par de minutos, prometí llegar temprano pero mi globo perdió altura y estoy desubicado, ¿Podría decirme en dónde estoy?
 
-Claro amigo -respondió el simpático peatón-, usted está a treinta centímetros del suelo, a unos 70 grados del meridiano ecuatoriano y a no más de unos 100 metros por encima del nivel del mar, con vientos soplando desde el oeste a una velocidad de 75 kilómetros por hora.
 
-Oiga, de casualidad usted…  ¿es egresado del seminario bíblico y afable pastor de alguna iglesia local? -pregunta el extraviado.
 
-Waw, varón -típico del cristiano- ¡Así es! ¿cómo se dio cuenta? ¿Por la gracia que se me desprende de la cara?
 
-Fácil. Nada de ello amigo. Lo descubrí porque me dio un montón de información que solo es teoría inútil y para nada práctica. Me ha hecho perder más tiempo. 
 
-mmm, ya veo. ¿Y usted de casualidad no será un “apóstol”? -pregunta el pastor descubierto.
 
-¡Así es! Al menos se nota es que un hombre de Dios -responde el del globo sumamente orgulloso- Imagino que se dio cuenta por la unción con la que hable… ¿No?
 
-Lo dudo.  Existen razones obvias para llegar a tal conclusión.  Número uno: prometió (o profetizó) algo que desde ya, no va a poder cumplir, llegar temprano; número dos: está desorientado pero siente que su nivel es superior al mío solo por estar en globo de baja altura; y número tres: está tan perdido como antes de preguntarme, ¡pero ahora resulta que la culpa es mía!
 

Es un tanto pertinente decir que muchas veces las personas capacitadas para enseñar a la Iglesia, se topan con el glamour del ministerio, con globos que no se elevan lo suficiente, con celos entre otros ministros, y una falta de dirección. Se recordáramos que somos un solo cuerpo, con la misma función fisiológica, con la misma necesidad corporal, entonces la armonía de todas las partes llegaría a un engranaje perfecto, a un complemento ideal.

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2 comentarios

Publicado por en 16 noviembre, 2011 en Genialidades, Grafía, Guía de Vida

 

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2 Respuestas a “Amena Charla

  1. Rafael Pineda

    16 noviembre, 2011 at 6:10 PM

    Señor Rivera, con todo respeto. Yo soy pastor, y lo que dice usted realmente es ofendiente, debería escribir con sabiduría. Además si fuera apostol tambien lo hiciera.

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  2. tatiana

    4 enero, 2012 at 6:33 PM

    en estos momentos viene a mi memoria un dicho.”todo depende del cristal con q se mire”…es importante saber donde estamos y los peligros a los q estamos expuestos. EL QUE CREA ESTAR FIRME MIRE QUE NO CAIGA, mas bien es una alertaa . Alerta ..AlErTaaaaaaaaaaa

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