RSS

La hoguera de las vanidades

18 Mar

“La gente solo quiere ser famosa para luego ponerse gafas oscuras y que nadie los reconozca” (Woody Allen)

 

“Quiero que te acuerdes de mi cara y mi nombre, porque algún día también voy a llenar los estadios y vamos a compartir un escenario”; no se cuantas veces he escuchado esa frase, una y otra vez, a través de las redes sociales, por teléfono, correo electrónico y estoy seguro que me seguirá llegando a través de los próximos sistemas de comunicación que se inventen de aquí al futuro, como si la meta de “llenar estadios” o ser “conocido” fuera el éxtasis del ministerio, lo máximo a lo que un líder pudiera aspirar.

Por supuesto hay otros sueños del mismo tenor: “Se que voy a grabar un disco”, “Dios me dijo que voy a ser el próximo Presidente de mi nación”, “Voy a escribir un libro que será un éxito de ventas”, y decenas de ejemplos similares. Es muy extraño recibir un correo electrónico de alguien que se sincere y diga: “No tengo idea en que Dios podría usarme, pero si acaso El pudiera hacer algo con lo poco que soy, yo estaría dispuesto a serle fiel y estaré eternamente agradecido por haberse fijado en mi”, una oración hecha así es un artículo de lujo que actualmente escasea en nuestro ámbito.

Alguna vez, Carlos Annacondia dijo: “Hay muchos líderes que están mas enamorados del éxito que de las almas”, y fue una de las verdades mas valiosas de las que haya oído. Lo he comprobado cuando se hace eco de las frases: el evento mas histórico, la cruzada mas grande, la iglesia mas relevante, el líder mas ungido, el disco mas vendido, el libro mas agotado, todo lo que sirva para acariciar nuestro ego, hacernos sentir seguros y por sobre todas las cosas, hacernos creer que estamos logrando ser populares y por consecuencia, extendiendo el evangelio.

La psicología considera a la fama como un impulso primario de la conducta y los cristianos no están exentos de ese síndrome. El psicólogo Orville Gilbert Brim afirma: “La urgencia de alcanzar reconocimiento social se presenta en la mayoría de las personas, incluso en aquellas para quienes no es accesible y sus raíces pueden estar en sentimientos de rechazo, descuido o abandono. Los que buscan ansiosamente fama lo hacen por el deseo de aceptación social, por encontrar algún tipo de seguridad existencial. La fama parece ser un bálsamo para la herida que deja la exclusión social”

Toda espiritualidad que se promueve ya tiene algo de enfermedad. Todos aquellos líderes que van por la vida propagando sus virtudes estarán siempre a un paso de la catástrofe moral y espiritual. Cuando escuchamos a personas que hablan de si mismas como si fuera de otras personas, de un personaje, es porque estamos ante un candidato al desastre. La historia es un fiel testigo que esto siempre fue así. Por eso es preocupante que haya tantos jóvenes queriendo “llenar estadios”, “conmover naciones” o “llegar a la televisión” y no porque esas metas estén mal en si mismas, sino porque es muy probable que la motivación este totalmente fuera de la voluntad de Dios.

 

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en 18 marzo, 2011 en Grafía, Grandioso, Guía de Vida

 

Etiquetas: , ,

Después de leer esto, opino que...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: