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Lo Que No Sabes -y debes saber- Sobre el Futuro

26 Oct

Iremos de paseo al espacio. Nuestros cuerpos generarán electricidad. Las casas serán de barro. Serán descubiertas 2.000 nuevas especies de mamíferos.
 

Estas son algunas de las predicciones que la prestigiosa revista Smithsonian  hace para los próximos 40 años.Algunos podrían pensar que George Friedman está loco. El hombre, un húngaro criado en Estados Unidos después de que su familia huyera del Holocausto, preside Stratfor, una compañía de predicción geoestratégica contratada por las organizaciones y países más poderosos. Y lo que Friedman les pronostica está lejos de una crisis económica dentro de cinco años en tal república bananera, o de una -vislumbrada por todos- reducción del conflicto armado en aquel lugar, o de alguna otra obviedad por el estilo. No, las predicciones de Friedman son extrañísimas, y se cumplen. De ahí que lo sigan contratando y que él se haya atrevido a publicar Los próximos cien años, un libro en el que, cual Nostradamus, se atrevió a predecir en detalle qué es lo que va a pasar en la centuria que viene.

“Los análisis convencionales adolecen de una profunda falta de imaginación. Consideran permanentes las nubes pasajeras y están ciegos ante los cambios que tienen lugar a la vista de todo el mundo y cuyos efectos serán duraderos”, escribe Friedman, que en vez de apoyarse en las obviedades del presente para predecir el futuro, parece notar aquello que nadie nota. ¿Quiere ejemplos? Aquí vamos: basándose en detalles de hoy (para muchos imperceptibles), él ve tres posibles ‘fallas’ (países que protagonizarán potenciales ‘terremotos’): Japón, Turquía y, quién lo creyera, México. Es más, los dos primeros protagonizarán, junto con Estados Unidos, la tercera guerra mundial, que comenzará con un ataque a fuerzas norteamericanas el 24 de noviembre de 2050, día de Acción de Gracias (los norteamericanos estarán distraídos) y que se llevará a cabo, sobre todo, en el espacio que circunda la Tierra (lo que incluirá bases en la Luna y demás). En el 2060, después de que Estados Unidos gane la contienda (el hombre no deja de alabar al país que lo recibió), se vivirá una etapa de paz, que terminará en 2080, cuando los mexicanos, convertidos en potencia, intenten arrebatarles a los norteamericanos aquello que él llama ‘el centro global’, algo así como el poder geopolítico del planeta.

¿Extraño? Él bien lo sabe. Por eso se apoya en datos históricos para demostrar que el futuro nunca ha sido como la lógica y el sentido común lo suponían. Ya dirán nuestros hijos y nietos si Friedman tiene razón.

Pero no es el único que por estos días hace predicciones. Para celebrar su cuadragésimo aniversario, la revista del Instituto Smithsonian publicó la lista de ‘las 40 cosas que usted debe saber que van a pasar en los próximos 40 años’. Hay que decirlo: algunas de ellas son pronosticadas también por Friedman. Sin embargo, la edición especial de Smithsonian tiene un tono más sensato y, si se quiere, más positivista de lo que será el mañana. Pues bien, nos dimos a la tarea de revisar estas 40 propuestas y de elegir las 10 más interesantes, para desarrollarlas más, para ponerlas en la opinión de científicos colombianos, para saber cómo está el país en relación con el mundo, para… en fin, para que usted se asome al futuro.

1. ¿El fin de las estaciones de gasolina?
Hasta hace no mucho tiempo, cuando Shai Agassi, un ‘niño genio’ del mundo de los sistemas, hablaba del carro eléctrico, la gente lo miraba con cara de “¿qué se estará fumando este tipo?”. Y es que si bien la idea del automóvil movido por motores distintos al de combustión viene sonando desde el siglo XX, su desarrollo práctico ha sido un fracaso.

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Pero desde este año en adelante parece que las cosas van a cambiar. Agassi anunció que, en acuerdo con Renault, producirá en unos meses 100.000 vehículos totalmente eléctricos que estarán a la venta en Israel y Dinamarca. Y este es apenas el comienzo: él predice que para 2020 la mitad de los carros que se vendan en Estados Unidos y Europa serán eléctricos, lo que implicaría que para 2050 las posibilidades de ver una ‘cafetera’ alimentada por gasolina rodando por una calle bogotana serán… ¡nulas!

¿Por qué, al fin, el negocio de los carros eléctricos parece haber despegado? La respuesta: baterías intercambiables. Uno de los muchos problemas que tenían estos medios de transporte era que la energía les alcanzaba para muy pocos kilómetros, así que la idea es que en los próximos años podamos ‘tanquear’ energía, comprar pilas recargadas en cualquier esquina.

Pero ya podemos encontrar autos eléctricos en Colombia. Fernando Camacho, director de Eco-citi, cuenta: “Tenemos tres modelos eléctricos, con autonomía de recorrido entre 40 y 80 kilómetros. El Family es de cuatro puestos mientras el Ultra y el Mini son de dos puestos. El Ultra tiene velocidad tope de 60 kilómetros por hora, mientras el Mini y el Family de 40. Todos están pensados para el recorrido diario: ir y volver del trabajo, más algunos trayectos adicionales como compras o recoger a los niños en el colegio”. ¿Los precios? Entre 12 y 24 millones. Nada mal para quien desee vivir el futuro desde hoy.

2. Entre más viejos, ¿más pacíficos?
La tesis -defendida por investigadores como Samuel Huntington, Mark Haas y Gunnar Heinsohn- es la siguiente: los países con una gran población joven son más violentos que los habitados por personas que superan los 30 años, lo que significa que el envejecimiento demográfico puede ser muy útil: implicaría nada más ni nada menos que la paz. Heinsohn, refiriéndose sobre todo a los casos de Oriente Medio, explica: “Una sociedad con tal sobrecarga de hombres jóvenes no es capaz de recompensar adecuadamente a esa cantidad de ‘hijos’, y entonces éstos buscan una manera de encontrar su lugar. Van a la guerra para alcanzar heroísmo militar, o simplemente adoptan una ideología que es capaz de transformar incluso la muerte en un logro: el martirio”. Al traspasar la frontera de los 30 años los jóvenes empezarían a encontrar recompensa social, lo que se traduciría en comportamientos más pacíficos.

Si se tiene en cuenta que -como lo apunta Friedman- en todos los países “la explosión demográfica está llegando a su fin”, muy posiblemente en los próximos 40 años la población joven de Colombia habrá disminuido. ¿Implicará eso la paz?

3. ¿Vacaciones? ¡En el espacio!
Al inglés Richard Branson (1950) le ha ido bien en la vida. Hace cuarenta años vendía saldos de discos en su carro, pero ahora tiene una fortuna de 2.800 millones de dólares y es dueño de más o menos 300 empresas. Una de ellas, Virgin Galactic, planea llevar a cabo viajes turísticos al espacio. La idea es que para 2012 usted pueda ir de paseo a 110 kilómetros de la Tierra por la bobadita de… 200.000 dólares.

Pero Branson no es el único que ofrece estos planes. La nave Space Ship One, cuyos capitales son privados, ha alcanzado el espacio ya varias veces, pero se desconoce cuánto empezará a cobrar por sus servicios ‘turísticos’. Lo cierto es que, tal y como lo dice Gregorio Portilla, profesor del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional y candidato a doctor en física teórica, “la Space Ship One va encima de un avión un poco más grande que suelta el avión cohete a 15 kilómetros de altitud para que, después de planear unos pocos segundos, se prendan los motores que llevan a la nave hasta una altura de 100 kilómetros en cuestión de 80 segundos. Al apagarse los motores, se experimenta la sensación de cero gravedad por tres minutos, luego se entra de nuevo a la atmósfera y 20 minutos después se está de nuevo en la Tierra”.

Si bien Bransos asegura que en los próximos 40 años el turismo al espacio llegará a estados que hoy ni siquiera imaginamos, Portilla dice que no cree que vaya sustancialmente más allá de lo que ahora se propone.

4. Órganos artificiales, algo común
Fotocopia de órganos. Sí, así como lo leyó: en la Universidad de Missouri desarrollaron una máquina que, por medio de ‘biotinta’ (hecha con células del paciente), que se imprime sobre un ‘biopapel’, es capaz de copiar cualquier órgano y crear así su versión artificial.

Y si bien ese avance aún está en pruebas, lo que sí está claro es que la investigación celular está tan avanzada que en los próximos 40 años la aplicación de órganos artificiales será no sólo algo común sino mucho más efectiva: un paciente que haya perdido una extremidad conseguirá recuperarla completamente por medio de la estimulación celular. “Si las salamandras lo hacen, ¿por qué el ser humano no?”, dice Anthony Atala, director del Instituto de Medicina Regenerativa Wake Forest.

Según Armando Sánchez Godoy, director del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Universidad Javeriana, si bien los órganos artificiales más comunes hoy son las prótesis vasculares, los equipos de circulación extracorpórea, los marcapasos, los equipos de diálisis y la piel artificial, en el futuro se podrá encontrar, en teoría, cualquier órgano que se esté necesitando.

5. El universo: un barrio que empezará a poblarse
“Estoy convencido de que encontraremos vida pasada o presente en el sistema solar o en un planeta alrededor de otra estrella en los próximos 40 años”. Quien esto dice no es Walter Mercado sino Edward Weiler, astrofísico y administrador asociado del Directorio de Misiones Científicas de la NASA.

Weiler se apoya en los descubrimientos de vida a 183 metros de profundidad que se hicieron en la Antártida el pasado marzo. Donde se suponía que ningún ser podía vivir, hallaron una especie de medusa y algo parecido a un camarón. De inmediato, empezaron a suponer que en lugares como Europa, la luna congelada de Júpiter, podría haber algún tipo de ser. “Mientras haya agua, energía y materia orgánica, el potencial de vida está en todas partes”, añadió el científico. Sin embargo -después de asegurar que en 40 años hallaremos extraterrestres- dijo que la NASA por ahora no investiga sobre el tema. Algo que, obviamente, pocos creen.

El profesor Mario Higuera dice: “Aunque existe la posibilidad de vida en otro planeta, hasta el día de hoy no se ha detectado ninguna forma de virus o bacteria fuera del nicho de la Tierra”. El físico Gregorio Portilla, por su parte, lo contradice: “Hay indicios de que Marte puede, o pudo, albergar vida, con base en resultados del meteorito ALH84001, que se supone es una roca de ese planeta y que tiene algunas señas que, tomadas en su conjunto, apuntarían a que sobre él existieron microorganismos”.

6. Casa robotizada: al parecer, no tanto
Imagine durante unos segundos la casa del futuro. ¿Se parece a la de la caricatura de Los supersónicos? Qué pena, pero tal vez usted y su imaginación se equivocan. John Ochsendorf, de 36 años, profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts, ha desarrollado una construcción abovedada, de arcilla y barro, que, dicen los que saben, es el primer modelo de lo que será la casa del mañana.

¿Por qué? Porque los costos de su construcción serían mucho más bajos que los de las edificaciones de hoy y porque la contaminación se reduciría ampliamente (el 5 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono proviene de las empresas cementeras). Es más, los ladrillos utilizados por Ochsendorf fueron hechos, en parte, con desechos industriales y aguas negras.

Según Maarten Goossens, director de la revista virtual A57/Arquitectura, en países como Colombia este tipo de casa tiene ventajas económicas “y se está recuperando porque durante siglos fue común; con un movimiento iniciado en Barichara (Santander) varios grupos de personas están buscando la masificación de estos métodos de construcción para todos los estratos”. Pensándolo bien, ¿quién dijo que la familia Sónico no puede vivir bajo un techo de arcilla?

7. Una palabra que define el futuro: nano… ¿qué?
¿Qué tan gruesa es la página sobre las que están impresas estas letras? No alcanza a medir un milímetro, pero tiene… ¡100.000 nanómetros de grosor! Definida como el campo científico dedicado al control y manipulación de la materia a niveles de átomos y moléculas, la nanotecnología es la ciencia sobre la que se apoyan buena parte de los proyectos de los próximos 40 años: el futuro de la computación, la guerra, las comunicaciones y la medicina, dependen directamente de este saber que trabaja en la más microscópica de las escalas. “Una de las búsquedas más activas en el último par de años de materiales nano-estructurados -dice Luis Quiroga, coordinador del grupo de materia condensada de la Universidad de Los Andes- corresponde a la creación de materiales invisibles”. Invisibilidad: a este nivel trabaja la nanotecnología.

Todo empezó en 1981 cuando dos científicos de IBM consiguieron crear un microscopio que, en vez de mostrar la superficie de los microorganismos, permitía ‘leerla’ como en sistema Braille a través de una punta diminuta.

Desde ahí, el desarrollo no ha cesado. En cuanto a la medicina, por ejemplo, se han creado ya nanotubos de carbono (cien veces más fuertes que el acero) que permiten transportes muy precisos de sustancias. Y, tal como lo anota Quiroga, “uno de los desarrollos más prometedores es la creación de nano-robots que pueden ir a sitios específicos de un cuerpo enfermo y eliminar selectivamente los agentes patógenos sin alterar el resto del cuerpo”. Las enfermedades invasivas y los desórdenes genéticos se verían solucionados con esta ciencia. Es más, algunas predicciones dicen que su desarrollo avanzado nos podría llevar -al menos en teoría- a la eternidad.

8. ¿El fin del hambre?
Según la revista Smithsonian, los siguientes cinco alimentos podrían acabar con el hambre del planeta en los próximos cuarenta años. Son nutritivos, baratos y se dan con facilidad: fonio (es un grano muy pequeño rico en aminoácidos, común en África); arroz dorado (producido a través de ingeniería genética; es fuente de vitamina A); yuca fortificada (desarrollada en la Universidad de Ohio dentro del proyecto Biocassava Plus, rica en vitamina E y beta-caroteno); árbol del pan (se siembra en todas las zonas tropicales del planeta, su fruta es rica en hidratos de carbono y minerales); y guandú (parecido al fríjol, común en África e India, es un plato típico en algunos lugares del Caribe colombiano; contiene entre 10 y 17  por ciento de proteína).

Bueno, ¿y en Colombia qué? Segundo Ramón Sánchez, cultivador de la Sabana de Bogotá, recomienda dos vegetales locales, que se podrían calificar como ‘alimentos del futuro’: “la guatila y el cubio, porque son nutritivos, no son de gran exigencia en suelos, no requieren sistemas especiales de riego y casi no se les conocen plagas”. Y Jaime Alberto Suaza, ingeniero civil y especialista en medicina holística, por su parte, aconseja: “sembrar quinua, porque se le considera el alimento más rico del reino vegetal: tiene en promedio un 13 por ciento de proteína”. ¿Y qué tal saben la guatila, el cubio y la quinua?

9. Menos bosques=¿nuevas especies?
Según investigaciones realizadas por Smithsonian, en los próximos años 2.000 nuevas especies de mamíferos serán descubiertas. La idea en la que se apoya la prestigiosa publicación es la siguiente: a pesar de que hay muchas  especies en vías de extinción, la construcción de nuevas carreteras y la rápida deforestación le están permitiendo al hombre llegar a zonas a las que antes no había tenido acceso, lo que se traduce en el descubrimiento de animales que jamás había visto.
Habla Ángela Amarillo, directora de la carrera de ecología de la Universidad Javeriana: “Una lectura errónea de este comentario nos podría llevar a pensar que la deforestación, la fragmentación y la pérdida del hábitat son ventajosas para la biodiversidad. No debemos olvidar que los mayores causantes de extinción de especies son la pérdida de hábitat por procesos de fragmentación y la reducción de área de los bosques. Es muy triste pensar que detrás de la retroexcavadora, además de la colonización, ahora van los investigadores en busca de especies no conocidas para describirlas antes de que las extingamos”.
Claro, hay otros motivos para que en pleno siglo XXI todavía estemos descubriendo especies: hay algunas tan semejantes entre sí que no es fácil diferenciarlas, otras son supremamente jóvenes (se habla de ‘evolución contemporánea’) y, tal como lo apunta Manuel Guzmán, experto en temas científicos y columnista de El Tiempo, “los sistemas de catalogación y pesquisa se han sofisticado muchísimo en los últimos años, lo que nos llevará a nuevos descubrimientos”.
No obstante, al parecer la gran razón para que en el futuro descubramos nuevas especies va a ser la deforestación. Dios santo, vaya paradoja.

10. Adiós a las pilas. ¡Para eso está el cuerpo humano!
Una de las preocupaciones cruciales de las próximas décadas será la de la falta de energía. Ante la ausencia de recursos, ¿con qué vamos a encender la cantidad de aparatos que nos rodearán? Científicos norteamericanos tienen algo parecido a una respuesta: “Con nuestros propios cuerpos”.

La idea es que la energía que emitimos con nuestra temperatura, o al movernos (caminar o asentir con la cabeza, por ejemplo), o con la estimulación de nuestros átomos, se convierta en electricidad y active microsensores que nos permitan encender y manejar aparatos. Tendremos lentes de contacto que van a funcionar como pantallas de computador; enviaremos señales inalámbricas al exterior, que nos permitirán accionar equipos a control remoto; sostendremos conversaciones virtuales… Bastará con que enviemos el impulso. Mejor dicho, será suficiente que lo deseemos.

El punto -explica Francisco David Moya, ingeniero eléctrico de la Universidad Nacional y profesor e investigador de la Universidad de La Salle- radica en que aún es complicado sacar esa energía del cuerpo: ahí, adentro está; la pregunta es: ¿cómo tomarla? No obstante, ya hoy existen circuitos que funcionan con la temperatura corporal y que necesitan de un mínimo de energía. No sería raro que dentro de 40 años, usted pase la página de esta revista con sólo desearlo. ¡Y sin mover un solo dedo!

¿Y Qué pasará con nuestra vida diaria? 

La Comida
Últimamente suele vaticinarse que los transgénicos serán la comida del mañana. Definidos, según el ingeniero Jaime Alberto Suaza, como “aquellos nacidos con el propósito de obtener mejores variedades resistentes a plagas, enfermedades y heladas”, son, para algunos expertos, los que podrán salvar al planeta de la hambruna, ya que poseen cualidades nutritivas y de ahorro. Sin embargo, no son pocos los que hablan de los riesgos que implica la manipulación de la información genética; y todo transgénico es manipulado. De ahí que otros planteen que -al menos en el campo nutricional- lo que vendrá será un retorno a lo natural, a los productos libres de químicos y preservativos, una idea que está creciendo con fuerza pero que tiene dos problemas: uno, los alimentos no manipulados son más caros; y dos, su producción es más lenta (algo no muy positivo en un mundo cada vez más hambriento). Por otro lado, también están los que aseguran que dentro de cuarenta años, ante una naturaleza cada vez más golpeada, comenzará a imponerse algo que ya desarrollan algunos laboratorios: la concentración química, en una pastilla, de todas las vitaminas, proteínas y minerales necesarios para el día. ¿Será?

La televisión
Olvídese de la supuestamente muy futurista pantalla plana. En el mañana, la televisión será holográfica, muy parecida a la forma como se proyectaba la Princesa Leia en La Guerra de las Galaxias. Según Harold Garner, físico de la Universidad de Texas, dentro de unos diez años se empezarán a ofrecer los primeros aparatos que nos permitirán ver nuestros programas favoritos no sobre una superficie, sino en el aire y, obviamente, en tercera dimensión. Así, la idea de ‘sentarse frente a la pantalla’ desaparecerá, pues la experiencia televisiva estará más relacionada con un encuentro frente a frente con cada uno de los personajes, que con observarlos en la, para ese momento, muy plana segunda dimensión. Desde ya se predice que las nuevas versiones de Baywatch serán insuperables.

La ropa
Es posible que cuando estemos llegando a mediados de este siglo, los cargadores -aquellos elementos a los que conectamos nuestros celulares y cada uno de los aparatos que nos acompañan durante el día, para que funcionen- serán cosa del pasado. Se presume que la ropa que llevaremos será de fibras que utilicen la energía solar, de modo que podamos conectar a nuestra vestimenta cuanto objeto eléctrico se nos ocurra. Mejor dicho, los vestidos de baño, las camisetas, los abrigos y los trajes de gala serán, al mismo tiempo, cargadores eléctricos. Y eso no es todo: se habla ya de ‘telas inteligentes’, aquellas que cambian de temperatura según las necesidades de quienes las llevan, funcionan como teclados (adiós al computador) y hasta cambian de color (algo bastante divertido y, hay que decirlo, muy útil, ¿qué tal que el día se oscurezca y uno esté vestido de manera veraniega?). Hay más, la diseñadora española Laura Morata creó, hace poco, prendas que calman el estrés y levantan el ánimo de quien las lleva; la idea es, en unos años, producirlas de manera masiva.

El sexo
Digámoslo desde un inicio: el encuentro normal, cuerpo a cuerpo, jamás desaparecerá. No obstante -ante la reinante dificultad de los seres humanos de establecer relaciones-, la industria del sexo virtual se está desarrollando de manera acelerada. Julia Heiman, directora del Kinsey Institute for Research in Sex, Gender and Reproduction de la Universidad de Indiana, dice: “En menos de una década, todos podremos participar en experiencias multisensoriales de sexo virtual”. Y añade que de ellas podrán hacer parte “compañeros artificiales de un tamaño y con unas cualidades definidas que se relacionarían con su dueño de carne y hueso y al que podrían hacerle y decirle determinadas palabras”. Así, la idea del sexo virtual, de la que tanto se habló en la década de los 90 (y que rápidamente se desdibujó), al fin se ve como una posibilidad real para el futuro. Y es que según Steve Rhodes, de la empresa Sinulate Entertainment, los simuladores, juegos y aparatos sexuales que se desarrollan en la actualidad, dejan “alucinados” a quienes los usan.  Si eso sucede con los prototipos de hoy, ¿qué pasará con los productos que se comercialicen dentro de unas décadas? ¡Ni hablar!

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Publicado por en 26 octubre, 2010 en TecnoloGia

 

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